San Luis Potosí se asienta a 1,860 metros sobre el nivel del mar, sobre una combinación de tobas volcánicas, suelos residuales de la Sierra Madre Oriental y arcillas expansivas en la zona del valle. Esta geología dispar genera retención diferencial de agua y cambios volumétricos que castigan las estructuras de contención mal dimensionadas. El diseño de muros de contención en la capital potosina exige correlacionar la estratigrafía puntual del predio con el régimen pluvial de la temporada de lluvias, donde junio y septiembre concentran el 60% del agua anual. Un muro sin drenaje adecuado en colonias como Lomas o Satélite acumula presión hidrostática y colapsa en menos de dos ciclos de lluvia. Cuando el perfil del subsuelo es heterogéneo, complementamos la exploración con un ensayo CPT para definir la resistencia de punta sin alterar la muestra y validar el ángulo de fricción antes de seleccionar el tipo de muro.
Un muro mal drenado en suelo potosino puede fallar en dos temporadas de lluvia por presión hidrostática.
