La zona metropolitana de San Luis Potosí se extiende sobre un valle donde los depósitos aluviales y lacustres, con espesores que en algunas cuencas superan los 150 metros, alternan con lentes de tobas volcánicas alteradas. Esta heterogeneidad convierte al diseño de columnas de grava en una solución de mejoramiento esencial cuando se proyectan naves industriales en la periferia sur o conjuntos habitacionales sobre antiguas zonas de cultivo. El reto no es solo la baja capacidad portante del estrato superficial, sino la presencia de un nivel freático somero que, en colonias como Soledad de Graciano Sánchez, aparece a menos de 4 metros de profundidad durante el estiaje. Antes de decidir la malla de tratamiento, el equipo técnico correlaciona los resultados de un ensayo CPT para identificar lentes compresibles que podrían generar asentamientos diferenciales no previstos en un modelo homogéneo.
Un drenaje vertical eficiente dentro de la columna puede acelerar la consolidación primaria en más de un 60% respecto al suelo natural.
