Uno de los errores más costosos que vemos en San Luis Potosí es asumir que por estar lejos de la costa el peligro sísmico es nulo. La realidad es que la ciudad se ubica a menos de 50 km de la falla de la Sierra de San Miguelito, y los suelos aluviales del valle amplifican las ondas de manera impredecible. No hablamos de alarmismo, sino de entender que un diseño de aislación sísmica de base bien concebido separa la estructura del suelo justo donde se amplifica el movimiento. Hemos visto proyectos de mediana altura en zonas como Lomas o Carranza que subestiman este punto y terminan con daños no estructurales severos tras un sismo moderado. La aislación sísmica no es un lujo, es ingeniería de protección patrimonial y de continuidad operativa. Antes de colocar cualquier aislador, nuestro análisis arranca con una microzonificación sísmica para mapear la respuesta espectral del subsuelo potosino y no dejar nada al azar.
La aislación sísmica de base en San Luis Potosí no solo protege la estructura; garantiza que un hospital o un centro de datos sigan funcionando minutos después del sismo de diseño.
