El subsuelo potosino guarda contrastes que solo se entienden al perforarlo. En el valle donde se asienta San Luis Potosí convergen depósitos aluviales gruesos con arcillas expansivas heredadas de antiguas cuencas lacustres, mientras que hacia las estribaciones de la Sierra de San Miguelito aflora roca fracturada con velocidades de onda muy distintas en pocos metros. Esta dualidad geológica, sumada a los 1.860 metros de altitud de la ciudad, obliga a que una microzonificación sísmica no pueda copiarse de un sector a otro. El equipo técnico de nuestro laboratorio combina el ensayo MASW con tomografía de refracción para mapear la rigidez del terreno, respetando los lineamientos del Reglamento de Construcción local y las disposiciones del CENAPRED. La variabilidad de los suelos en colonias como Lomas, Morales o el Centro Histórico hace que un espectro de sitio genérico sea insuficiente para diseñar cimentaciones seguras.
Un perfil de Vs30 mal clasificado puede subestimar la amplificación sísmica en suelos blandos y llevar a diseños estructurales inseguros.
